Estudio y notas
1Jn 3:4 Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.
1Jn 3:5 Ustedes saben que Cristo se manifestó a fin de quitar los pecados, y en Él no hay pecado.
1Jn 3:6 Todo el que permanece en Él, no peca. Todo el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocido.
1Jn 3:7 Hijos míos, que nadie los engañe. El que practica la justicia es justo, así como Él es justo.
1Jn 3:8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo.
1Jn 3:9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él. No puede pecar, porque es nacido de Dios.
1Jn 3:10 En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano.
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1Jn 3:11 Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.
1Jn 3:12 No como Caín queera del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
1Jn 3:13 Hermanos, no se maravillen si el mundo los odia.
1Jn 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte.
1Jn 3:15 Todo el que aborrece a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él.
1Jn 3:16 En esto conocemos el amor: en que Él puso Su vida por nosotros. También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
1Jn 3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él?
1Jn 3:18 Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
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Todo
el que practica el pecado,
practica también la infracción de la ley,
pues el pecado es infracción de la ley.
Ustedes
saben que Cristo se manifestó
a fin de quitar los pecados,
y en Él no hay pecado.
Todo
el que permanece en Él, no peca.
Todo
el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocido.
Hijos míos,
que nadie los engañe.
El que practica la justicia es justo, así como Él es justo.
El que practica el pecado es del diablo,
porque el diablo ha pecado desde el principio.
El Hijo de Dios se manifestó con este propósito:
para destruir las obras del diablo.
Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado,
porque la simiente de Dios permanece en él.
No puede pecar,
porque es nacido de Dios.
En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo:
todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios;
tampoco aquel que no ama a su hermano.
Porque este es el mensaje que ustedes han oído
desde el principio:
que nos amemos unos a otros.
No como Caín que era del maligno,
y mató a su hermano.
¿Y por qué causa lo mató?
Porque sus obras eran malas,
y las de su hermano justas.
Hermanos, no se maravillen si el mundo los odia.
Nosotros sabemos que hemos pasado
de muerte a vida
porque amamos a los hermanos.
El que no ama permanece en muerte.
Todo el que aborrece a su hermano es un asesino,
y ustedes saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él.
En esto conocemos el amor:
en que Él puso Su vida por nosotros.
También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Pero el que tiene bienes de este mundo,
y ve a su hermano en necesidad
y cierra su corazón contra él,
¿cómo puede morar el amor de Dios en él?
Hijos, no amemos de palabra ni de lengua,
sino de hecho y en verdad.